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Libro-Guía de las Cajas Fuertes
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10. Cajas de cobro y para imposición de efectivo

Ilustración 10

Los comercios y establecimientos que tienen actividad de venta directa al público, o movimientos constantes de dinero en efectivo, necesitan soluciones que garanticen que puedan disponer y operar con dinero, con la máxima seguridad. Para este propósito existen las cajas de cobro y todas sus variantes, con tolva, con buzón, etc.

Según las necesidades concretas de cada establecimiento o empresa, se pueden encontrar multitud de modelos y variantes de cajas destinadas a la custodia de dinero en efectivo. A continuación se describen los cuatro tipos principales:

Cajas de caudales

El nivel más sencillo corresponde a las cajas de caudales, más comúnmente denominadas caudalitas, que son cajas metálicas de pequeño o mediano tamaño con una cerradura generalmente accionada por llave o por una combinación mecánica simple de unos 4-5 dígitos. Estas cajas de caudales están pensadas para contener pequeñas cantidades de dinero en efectivo, por lo que la seguridad suele ser básica y no pueden ser consideradas cajas fuertes o de seguridad.

Cajas de cobro portátiles

Cuando se requiere poder mover el dinero con seguridad de un lugar a otro, por ejemplo, desde un establecimiento a una entidad bancaria, se recurre a las cajas de cobro portátiles, que generalmente tienen la posibilidad de ser ancladas junto a cajas registradoras, mostradores o vehículos.

Cajas de submostrador o cajas antiatraco

Para establecimientos que necesitan disponer de mayores cantidades de efectivo existen las cajas de submostrador o cajas antiatraco, que son cajas fuertes diseñadas para ser instaladas bajo los mostradores o mesas de atención al público.

Por norma general este tipo de cajas fuertes constan de dos partes independientes, una en la parte superior en la que se encuentra un cajón, habitualmente cerrado con llave, donde depositar el dinero en efectivo y poder manejarlo con facilidad al estilo de las cajas registradoras, y otra en la parte inferior que consta de un compartimiento de mayor tamaño con puerta reforzada y cerradura de llave o electrónica, según el caso.

En este departamento principal pueden guardarse mayores cantidades de dinero y objetos durante más tiempo y con mayor seguridad, puesto que dispone de sistemas de seguridad similares a los de las cajas fuertes al uso.

Cajas con ranura

Una variante de las cajas fuertes clásicas son las cajas con ranura o con buzón, que por su funcionalidad también podrían integrarse en esta categoría de cajas de cobro, puesto que aunque tienen las características comunes de cualquier caja fuerte de sobreponer o empotrar, disponen de un buzón para facilitar la inclusión de sobres, documentos o dinero en el interior de la caja fuerte sin necesidad de abrirla.

Este tipo de cajas son muy comunes en pequeñas y medianas empresas que tienen la necesidad de ingresar cantidades medias de dinero de forma regular sin estar obligados a abrir la caja en cada ocasión.

Cajas con tolva

Cuando es necesario introducir en la caja fuerte objetos más voluminosos que sobres o dinero, la caja puede contar en su parte superior con una tolva. De este modo puede meterse cualquier objeto de las dimensiones apropiadas sin que sea necesario abrir la caja, lo que ofrece la posibilidad de que cualquier persona esté autorizada para realizar ingresos de dinero u objetos sin necesidad de que conozca la clave o disponga de la llave para su apertura.

Algunos modelos disponen de la tolva en el lado contrario al de la puerta que da acceso a la caja. De este modo, se instala la caja de tal forma que la puerta quede en una estancia privada y la tolva en una zona de acceso al resto de usuarios.


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